
SINIESTRALIDAD
VIAL EN URUGUAY
INFORME 2010

Incidente o conflicto con implicación de al menos un vehículo en movimiento, que tenga lugar en una vía pública o en una vía privada a la que la población tenga derecho de acceso, y que tenga como consecuencia al menos una persona lesionada. Es un evento donde participan una o más causas identificables y que puede ser evitable o prevenible.
Toda persona que resulta con algún grado de lesión como resultado de un siniestro de tránsito. Se refiere a la totalidad de lesionados independiente de su gravedad incluyendo a los fallecidos durante las primeras 24 horas del incidente y en los cuales se realiza la denuncia correspondiente.
Toda persona involucrada en un siniestro de tránsito que sufre heridas de diversa magnitud pero que no llegan a causarle la muerte. Es una parte del total de lesionados, sin incluir a los fallecidos.
Toda persona que estuvo involucrada en un siniestro de tránsito y que resultó fallecida en el lugar y en las primeras 24 horas de producido el mismo.
La tasa de mortalidad específica es la proporción de personas de una población que mueren por una causa concreta en un período. Dependiendo de la intensidad se pueden expresar por mil, por diez mil o por cien mil habitantes. Se utiliza en este estudio la tasa específica por cada cien mil habitantes.
Este indicador relaciona la cantidad de fallecidos con el total de siniestros con lesionados. Se calcula como la cantidad de muertos cada 100 siniestros con lesionados. Nos permite tener una primera aproximación sobre la gravedad o severidad de las consecuencias para las personas involucradas en los siniestros.
El presente informe constituye el seguimiento de la tarea de la recopilación y presentación de los datos sobre siniestros de tránsito y personas lesionadas por esta causa que se producen en el país, que fue iniciada el año anterior con la publicación del Informe 2009, en el marco de las competencias que Ley le confiere a la UNASEV.
En esta instancia se procuró agregar a los datos presentados en el primer informe otros datos y más indicadores que permitan mejorar y complementar los análisis de la situación actual de la siniestralidad, de manera que se constituyan en un insumo para la definición de medidas y estrategias a seguir en el futuro.
Los datos que se muestran a continuación corresponden a los siniestros de tránsito donde al menos una de las personas involucradas resultó lesionada, no incluyéndose, por tanto, aquellos donde sólo se produjeron daños materiales.
La
fuente principal de todos los datos que se presentan es el Departamento de Datos,
Estadísticas y Análisis de
También
se utilizaron datos de otras fuentes como
Indicador |
Año 2010 |
Variación respecto a 2009 |
Total de Siniestros de tránsito |
23.951 |
+ 4.8% |
Total de Lesionados en siniestros de tránsito |
28.510 |
+ 5.0% |
Promedio diario de Lesionados en siniestros de tránsito |
78 |
+ 5.0% |
Muertos en siniestros de tránsito |
556 |
+ 3.9% |
Promedio diario de Muertos en siniestros de tránsito |
1.52 |
+3.9% |
Tasa de mortalidad (muertos/100.000 habitantes) |
16.6 |
+3.5% |
Índice de Severidad (muertos/100 siniestros con lesionados) |
2.32 |
-0,9% |
Consumo de combustibles en estaciones de servicio de todo el país (en m3) |
1.351.403 |
+6.6% |
Venta de
automóviles
|
42.675 |
+64.3% |
Nota: el signo positivo implica un incremento del indicador respecto al año anterior, mientras que el signo negativo implica una reducción del mismo.
En el año 2010, se registraron un total de 23.951 siniestros de tránsito en todo el país, lo que implica un crecimiento del 4.8% respecto al año anterior. Como consecuencia de los mismos, 28.510 uruguayos resultaron lesionados, lo que implica un promedio diario de 78 personas incluyendo heridos de cualquier entidad y fallecidos, significando esto un incremento del 5.0% respecto al 2009.
De ese total, un 2.0% resultó fallecido, es decir que en promedio durante el 2010 cada 16 horas murió un uruguayo como consecuencia de un siniestro de tránsito.
En cuanto a la relación entre lesionados y siniestros, los datos de este año muestran que resultaron 119 personas lesionadas cada 100 siniestros, valor similar al del año anterior.
Considerando el total de lesionados que se registraron en el país, se mantiene como en el año 2009 la proporción de que 9 de cada 10 resultaron de siniestros que se produjeron en vías de jurisdicción departamental, mientras que el resto en siniestros ocurridos en las rutas nacionales.
Esta relación se modifica sustancialmente cuando se analizan solamente los fallecidos, siendo que en este caso la incidencia de la jurisdicción departamental desciende a algo menos de 7 de cada 10 muertos, incrementándose la participación de las rutas nacionales.

Esta diferencia en la participación de ambas jurisdicciones en lesionados y en fallecidos se aprecia claramente en los gráficos siguientes.
Lesionados Fallecidos

De todas formas se mantiene el hecho de que la gran mayoría (un 68%) de los fallecidos como consecuencia de los siniestros de tránsito en el país se produce en vías de jurisdicción departamental.
La distribución geográfica de los lesionados según los departamentos sigue un patrón de importante concentración en Montevideo y su área metropolitana ampliada.

Es así que más del 55% de los lesionados en siniestros de tránsito del país se producen en la región conformada por los departamentos de Montevideo, Canelones, Maldonado y San José.
Considerando solamente los fallecidos, se mantiene esta concentración en el área más próxima a la capital, aunque variando la participación de cada departamento.
Los datos muestran que, en comparación con los porcentajes de heridos, en el caso de los fallecidos se reduce el porcentaje respecto al total nacional en los departamentos de Montevideo y Maldonado, mientras que sube significativamente en Canelones y San José.
Para este análisis se pudo contar con estos datos de la casi totalidad de las personas fallecidas como consecuencia de los siniestros de tránsito en el país (540 casos del total de 556, lo que representa más del 97% del total).
En términos generales, se confirma lo que sucede en todo el mundo en cuanto a que los fallecidos como consecuencia de los siniestros de tránsito en el país son hombres y jóvenes.
En lo que respecta al sexo, como se muestra en el gráfico siguiente, de las personas que fallecieron en este año 3 de cada 4 eran hombres.

En cuanto a las edades, en términos absolutos la mayor cantidad de fallecidos en este año corresponde al rango entre los 20 y 24 años, aunque es prácticamente igual la cantidad de fallecidos con edades de 70 años y más.

El otro rango de edad que resulta preocupante es de 15 a 19 años, que este año muestra un pico significativo que se sale del comportamiento típico que se puede ver en otros países e incluso con respecto a algunos datos anteriores que existían a nivel del MSP.
Una posible explicación de este fenómeno, aún preliminar y basada en datos parciales, puede ser que a partir de estas edades los jóvenes comienzan a pasar de ser peatones y/o pasajeros a ser conductores de vehículos (más exactamente desde los 16 años, edad que se comienzan a otorgar licencias para conducir ciclomotores en varias Intendencias del país).
Si se agrupan rangos de edades, puede concluirse que prácticamente la mitad (el 49.1%) de los fallecidos en este año tenían entre 15 y 39 años, lo que confirma que la siniestralidad vial impacta fuertemente en la población joven del país.
Ahora bien, para evaluar correctamente el impacto de la siniestralidad en cada rango de edades se debe comparar la participación porcentual de cada uno en el total de fallecidos con respecto a la participación porcentual de ese mismo rango en el total de la población.
Los cálculos de este indicador se muestran en la tabla siguiente, donde la población del país en cada rango de edades se obtuvo de los registros del Instituto Nacional de Estadística (INE).
Si la relación entre fallecidos y población (que denominamos Ratio F/P) para un determinado rango da como resultado 1, significa que la proporción de fallecidos de ese rango respecto al total es exactamente igual a la proporción de habitantes de ese rango en el total del país.
Cuando el valor de ese ratio es menor que 1, entonces se estaría frente a una porción de la población en el que el riesgo de fallecer como consecuencia de un siniestro de tránsito es menor a lo esperado, mientras que si el ratio es mayor que 1 se trata de un grupo de mayor riesgo donde fallecen más personas de las que se podría esperar en base a la proporción de la población que representan.
Los resultados se muestran en el gráfico siguiente, donde se marcan en verde aquellos rangos de edades donde existe un menor riesgo (F/P<1) y en naranja los que presentan un riesgo mayor al esperado (F/P>1).
Como puede verse, los principales problemas se verifican en los rangos de 20 a 24 y de 35 a 39 años, donde se tienen los mayores valores de este indicador. Con valores cercanos a estos máximos también aparecen los rangos de 60 a 64, de 45 a 49 y de 15 a 19 años.
Por otro lado, en las edades hasta los 14 años, se tienen los mejores valores del indicador, lo que implica que el riesgo de fallecer como consecuencia de siniestros de tránsito es muy bajo para esas edades.
También puede verse la combinación de estas dos características de las personas fallecidas, lo que se muestra en el gráfico siguiente. Allí se aprecia como varía en cada rango de edad la proporción de personas fallecidas según el sexo.
Mientras que en el total se tiene que un 75% de los fallecidos son hombres, este porcentaje tiene importantes variaciones en función de los rangos de edades.
En general puede afirmarse que en las edades intermedias, entre los 15 y los 64 años, el porcentaje de hombres es aún mayor que la media, con valores que alcanzan un máximo del 86%.
Mientras tanto, en las rangos extremos (tanto en personas menores de 15 como los mayores a los 65 años), las proporciones entre hombres y mujeres son más equilibradas, acercándose a las que existen en la población general.
El otro análisis que resulta interesante refiere a cual es la incidencia de los distintos rangos de edades de los fallecidos en cada subgrupo determinado por el sexo.
En el caso de los fallecidos de sexo masculino, puede verse que las proporciones de cada rango de edad son muy similares a las mostradas en el gráfico 3, donde se realizó este mismo análisis por edades pero sin distinguir el sexo. Se constata aquí un pico importante en los rangos entre los 15 y los 24 años, para luego descender suavemente hasta presentar un nuevo pico para las edades mayores a los 70 años, aunque en este caso de menor relevancia que en el caso general.
Por su parte, en el análisis del sexo femenino surgen diferencias notorias respecto al comportamiento visto antes para el caso general. Es así que no aparece tan claro el pico en las edades más jóvenes y se distingue claramente una gran proporción de fallecidas con edad a partir de los 70 años.
Los datos revelan que 1 de cada 4 mujeres que fallecen por esta causa (exactamente un 25.7%) tenía 70 o más años, constituyéndose así en un grupo de alto riesgo.

Existen distintos indicadores que se utilizan habitualmente para medir y comparar la siniestralidad en función de la exposición al riesgo en distintos contextos. En este informe y en función de los datos que se disponen se seleccionaron dos indicadores: la tasa de mortalidad por siniestros de tránsito y el índice de severidad.
Este indicador nos permite relacionar la cantidad de personas que fallecen como consecuencia de siniestros de tránsito con la población del área o del país que se está analizando. En este caso se calculó el indicador para todo el país y luego para cada departamento.
Para el cálculo del indicador se consideró la proyección de población para el país y por departamento para el año 2010 publicada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

En un análisis más detallado, se calculó el indicador para cada departamento, como se muestra en la tabla siguiente. Se puede ver así como cambia este indicador en los distintos departamentos, con un mínimo en Montevideo de 11.3 y un máximo de 42.6 en Rocha.
Si se comparan los valores de este año con los del año anterior, se constata que si bien se produjo un leve incremento de la tasa a nivel nacional (de 16.0 a 16.6), se redujo la variabilidad del mismo al analizar a nivel de los departamentos.
Es así que, mientras en el 2009 los valores mínimo y máximo eran 5.3 y 50.6 respectivamente (rango = 45.6), en el 2010 el rango tiene un valor de 31.3, lo que implica una reducción del 31%.
Esta mayor uniformidad en el valor de la tasa en todo el país es una evidencia primaria de los efectos que implica llevar adelante una política Nacional en materia de seguridad vial, en el sentido que se comienzan a eliminar las diferencias e inequidades que pudieran existir en el riesgo de resultar muerto como consecuencia de un siniestro de tránsito en función del lugar geográfico del país donde ocurra.

Para apreciar de manera más clara el indicador en cada departamento, en el gráfico siguiente se presentan ordenados en forma creciente en función del valor del indicador. Se destaca además el valor del indicador para todo el país.
Solamente 7 departamentos se encuentran por debajo del valor nacional, mientras que en 2 departamentos (Lavalleja y Rocha) el indicador para este año está por encima del doble del valor nacional.

Es importante resaltar que considerar el valor de esta tasa solamente para un año aislado no es suficiente para realizar análisis completos de la situación de la seguridad vial en cada departamento, sino que siempre es recomendable considerar períodos más extensos para así extraer conclusiones en base a las tendencias, evitando problemas de aleatoriedad o sucesos puntuales que pudieran ocurrir en un año.
Otra forma de graficar la diferencia entre los departamentos es a través de un mapa del Uruguay, donde cada uno tendrá el color correspondiente al rango donde se ubica el valor del indicador. Para ello se definieron 5 rangos de valores, 2 de los cuales están por debajo de la media nacional y los otros 3 por encima de la misma. Para la definición de los rangos se tuvo en cuenta el valor de la media nacional y la desviación estándar de la lista de valores de todos los departamentos.
En el mapa puede verse que existe una especie de arco de departamentos alrededor de Montevideo donde se dan los valores más elevados de este indicador.

Rangos de valores
hasta 12.3
de 12.4 a
16.6
de 16.7 a
20.8
de 20.9 a 25.1
más de 25.2
Este indicador, que relaciona la cantidad de fallecidos con el total de siniestros con lesionados (IS = muertos/100 siniestros con lesionados), nos permite tener una primera aproximación sobre la gravedad o severidad de las consecuencias para las personas involucradas en los siniestros.
Indirectamente puede, además, apreciarse el efecto del uso de medidas de seguridad pasiva (casco, cinturones de seguridad, etc.), que son aquellas que actúan luego del siniestro y cuyo objetivo es minimizar las consecuencias para las personas involucradas.
Cuanto más seguros sean los vehículos y más se utilicen por parte de los pasajeros los dispositivos de seguridad pasiva, menor será la gravedad de las lesiones de las personas involucradas y, por tanto, menor será el valor de este indicador.

Como puede verse, a nivel de todo el país el IS tiene un valor de 2.32, lo que implica una reducción de casi un 1% respecto al 2009, siguiendo así una tendencia decreciente desde los años 80. En el análisis por departamento se evidencian fuertes diferencias, con valores que van desde un mínimo de 1.27 en Flores hasta un máximo de 9.12 en Rocha.
En el gráfico siguiente se presentan estos valores del IS por departamento ordenados de menor a mayor, marcándose además el valor nacional del índice.
|
El otro aspecto que incide fuertemente en el valor de este Índice es la velocidad de los vehículos en el instante que se producen los siniestros. Esto puede verse claramente al calcular el IS según jurisdicción, en donde el valor del índice en las rutas nacionales es casi 6 veces superior al valor correspondiente para las vías de jurisdicción departamental.

Para el análisis de la evolución de los datos generales de lesionados en siniestros de tránsito, se considera el período de los últimos 5 años, desde 2006 hasta 2010.
En ese período, casi 130.000 uruguayos resultaron lesionados en siniestros de tránsito, de los cuales un 2% fallecieron.

A lo largo del período se constata un crecimiento tanto de heridos como de fallecidos, aunque este crecimiento comienza a enlentecerse a partir del año 2008.
Esto
puede apreciarse claramente al calcular la variación interanual (de un año
respecto al anterior), que en el caso del total de lesionados pasó de
crecimientos del orden del 14% hasta el año
Aunque este crecimiento sigue siendo muy inferior a los registrados para años anteriores, de todas formas en este año se produjo un repunte al comparar con el 2009, lo cual se constituye en una alerta para que se redoblen los esfuerzos que en materia de prevención se vienen realizando en todo el país.

Para el análisis de la evolución de los lesionados en función de la jurisdicción donde ocurrieron los siniestros, se consideran los 5 últimos años (2006 a 2010).

La evolución en cada jurisdicción muestra comportamientos diferentes. En este año se produjo un enlentecimiento del crecimiento en las rutas nacionales, mientras que en la jurisdicción departamental se retomó una tendencia creciente que había sido interrumpida el año anterior.
Ese crecimiento en la jurisdicción departamental es lo que explica prácticamente todo el crecimiento que se dio este año en el país. Esto es, más del 90% del incremento de lesionados que se verificó en este año respecto al 2009 corresponde a la jurisdicción departamental.
En el caso de los fallecidos, este año se logró un descenso importante en las rutas nacionales (del entorno al 10% respecto al 2009), llegando a un valor similar al del 2008. Por su parte, en la jurisdicción departamental se produjo un aumento de más del 12% respecto a 2009, interrumpiendo así la tendencia decreciente que venía desde el 2008.

En el gráfico siguiente puede verse como ha variado en estos 5 últimos años la participación de los fallecidos en siniestros en cada jurisdicción.
Es así que en 2010 los fallecidos en rutas nacionales representaron el 32% del total nacional, uno de los porcentajes más bajos de los últimos años.
Como contrapartida, la jurisdicción departamental alcanzó uno de su valores máximos, llegando al 68% del total de fallecidos.

En este análisis se considerarán dos períodos: mediano plazo y largo plazo.
Como ya se mostró en el Informe 2009, en el período de 2005 a 2008 el comportamiento del total de lesionados en siniestros de tránsito siguió una tendencia creciente claramente lineal (con un coeficiente de regresión R2=0.99).
Si bien los datos correspondientes a los años 2009 y 2010 mostraron un crecimiento respecto a los años anteriores, éste resulta significativamente inferior al valor esperado si se hubiese mantenido la tendencia lineal anterior.

Este menor crecimiento que se había constatado en el 2009 se mantuvo en el 2010, representando un descenso del 10.5% de la lesividad esperada por siniestros de tránsito en el país.
Esto implica que si sumamos los resultados de los años 2009 y 2010, es posible afirmar que se registraron en el país 5344 lesionados menos que los esperados si se hubiese mantenido la tendencia de crecimiento que se venía registrando desde el año 2005.
Si se hace el mismo análisis pero solamente para los fallecidos, los resultados siguen un comportamiento similar al constatado para el total de lesionados.

En este caso, el dato de este último año representa un descenso del 3.0% de la mortalidad por siniestros de tránsito en el país. Esto implica que si sumamos los datos de los años 2009 y 2010, es posible afirmar que se registraron en el país 24 fallecidos menos que los esperados si se hubiese mantenido la tendencia de crecimiento que se venía registrando desde el año 2005.
Como ya se mostró en el Informe 2009, las tendencias de largo plazo, con datos desde el año 1980, muestran una muy clara correlación con el desempeño económico del país. En los períodos de crisis se constata un descenso de la lesividad y mortalidad, mientras que en los períodos de bonanza económica éstas aumentan casi proporcionalmente.
En este 2010, los datos de siniestralidad confirman la tendencia iniciada en 2008 en cuanto a que, si bien se produjo un crecimiento de las cifras, éste es significativamente menor al esperado. Y esta situación se verifica además en un contexto donde el país registra el octavo año consecutivo de crecimiento económico.
Para
mostrar con más detalle esta relación se seleccionaron dos indicadores cuya evolución
está estrechamente vinculada al desempeño económico del país y que, además, tienen
que ver directamente con el tránsito y la movilidad, esto es, la venta de
automóviles
Se
grafican entonces conjuntamente la evolución de la cantidad de fallecidos por
siniestros de tránsito con la venta de autos

Ambas curvas presentan un mínimo en el 2003, en plena crisis económica, a partir del cual comienza un período de crecimiento muy importante. Es de hacer notar que para este indicador sólo se consideró la venta de autos y camionetas 0 km, no estando incluidas las motos y ciclomotores, que como es sabido se han incrementado de manera muy importante en los últimos años.

Lo que resulta notorio en este último año es la significativa diferencia en el crecimiento que se constata de los fallecidos en comparación con los crecimientos de ambas variables seleccionadas.
Es así que, al comparar los datos de 2010 respecto a 2009, mientras que la cantidad de fallecidos creció un 3.9%, la venta de autos 0 km creció un 64.3% y el consumo de combustibles un 6.6%.
Estas cifras constituyen entonces evidencias importantes de que, a pesar de un contexto de fuerte crecimiento de la cantidad de automóviles vendidos y del consumo de combustibles (indicadores de una mayor movilidad de las personas), los resultados de la siniestralidad en el país en términos de lesionados y fallecidos están presentando una meseta que ya no acompaña ese crecimiento económico y de la movilidad en el país.
El otro indicador que interesa analizar es el Índice de Severidad (IS), que muestra una tendencia claramente decreciente que se confirma con los datos de este 2010, pudiendo apreciarse que de un valor máximo del IS de 4.19 en el año 1983 se llega al 2010 con un valor de 2.32, lo que implica un descenso de un 45%.


La publicación de este segundo Informe Nacional constituye la continuidad del trabajo iniciado el año pasado como parte de las competencias de la UNASEV y como un insumo fundamental para el desarrollo de actividades y programas así como para evaluación de los mismos, esto es, para saber dónde estamos y cómo vamos en materia de seguridad vial en Uruguay.
En lo que respecta a la magnitud de este problema de salud nacional en este 2010, según lo registros fallecieron 556 uruguayos y resultaron heridos casi 28.000 como consecuencia de siniestros de tránsito. Esto se traduce que en este año la tasa de mortalidad para todo el país fue de 16.6 muertos/100.000 habitantes.
Estos resultados muestran que en este año se produjo un crecimiento respecto al año anterior, pero como hemos expresado en distintas oportunidades, en materia de análisis de datos de siniestralidad y morbimortalidad por el tránsito siempre deben considerarse períodos más amplios para la comparación, analizando más las tendencias que los cambios de muy corto plazo.
En ese análisis de tendencias se comprueba que los resultados de este año, si bien mostraron un crecimiento respecto a los años anteriores, éste resulta significativamente inferior al valor esperado (una reducción de un 10.5%) si se hubiese mantenido la tendencia lineal que se venía registrando desde el 2005.
Este menor crecimiento de los cifras se traduce en que menos uruguayos resultaron con consecuencias en su salud como resultado de un siniestro de tránsito en el país. Es así que si sumamos los resultados de los dos últimos años, podemos concluir que se registraron en el país 5344 lesionados menos que los esperados si se hubiese mantenido la tendencia de crecimiento que se venía registrando desde el año 2005.
Cuando se realiza este mismo análisis solamente para el caso de fallecidos, también se constata un comportamiento similar al del total de lesionados y, en este caso, podemos afirmar que en los dos últimos años se registraron en el país 24 fallecidos menos que los esperados si se hubiese mantenido la tendencia de crecimiento que se venía registrando desde el año 2005.
Lo importante entonces es que, con los datos del 2010, se confirma el quiebre de la tendencia de crecimiento que se venía registrando en años anteriores.